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El acetato retoma fuerza y parece ser un arma más fiel y poderosa que el
láser.
No se trata de una guerra de materiales, sino una pelea que desde hace 30
años, aproximadamente, surge entre los fanáticos del disco de vinilo y los
tecnófilos amantes del compact disc. Aunque suene ridículo, los defensores
del vinilo crecen a diario.
Hace exactamente 44 años la firma alemana Deutsche Grammophon
presentó el primer disco de larga duración (Long Play). Fue en la Feria
alemana de la Música, en la ciudad de Dusseldorf.
El LP (o elepé, como se castellanizó) era un disco de acetato que giraba a
33 revoluciones por minuto. Hasta ese entonces, los reproductores de música
sólo podían girar a 45 rpm, lo que denostaba la calidad acústica.
En el primer año de su existencia, cerca de 1947, el vinilo vendió millones
de copias. El invento es un disco de material plástico sólido que en su
estado original es un polvo blanco. Mediante un proceso industrial se
obtiene el conocido disco negro, que fue el rey de las pistas bailables pero
cuyo mandato comenzó a decaer con la llegada del CD o compacto.
Sin embargo, luego de tres décadas de ventas de compactos, muchos fanáticos
de la música comienzan a añorar el vinilo y han decidido volver a
comprarlos. Aunque hay varios coleccionistas, también se han adherido a la
campaña músicos, productores de discográficas independientes y DJ.
La razón más importante nada tiene que ver con la nostalgia de un tiempo
pasado, sino un uso pragmático: el vinilo ha demostrado tener una calidad de
sonido más durable en el tiempo, si se lo utiliza con precaución.
La razón es simple: el acetato reproduce el sonido desde la fuente a la
salida (o sea, el parlante) de manera analógica. El CD, en cambio, toma la
salida analógica, la transforma en digital y luego nuevamente a analógica.
Este traspaso –que se logra mediante la reducción de curvas en código
binario- hace que vayan perdiéndose matices en el sonido.
El método más fácil para probarlo es el siguiente: compre un vinilo y
póngalo en un tocadiscos en buen estado. Haga lo mismo con un CD en un
equipo de música. Luego de varias pasadas, se verá que el sonido del CD ya
no sale tan puro y cristalino como la primera vez. En tanto, el vinilo se
escuchará exactamente igual.
Así, entre 2004 y este año, grupos como Oasis, Beck y Nirvana retomaron su
viejo amor e incluyeron tracks extra en la versión LP de sus nuevos
lanzamientos.
Algo similar reconoció el gigante Sony/Philips: en la presentación de su
reproductor CD Super Audio aseguraban que el sonido tendría “la misma
calidad del vinilo”. |