| El padre Lankester Merrin cree que ha
vislumbrado el rostro del Mal. En los años posteriores a la Segunda Guerra
Mundial, Merrin es implacablemente acosado por los recuerdos de la atroz
brutalidad perpetrada contra la gente inocente de su parroquia.
Después de
todo lo que ha visto, su fe tanto en el prójimo como en el Todopoderoso le
ha abandonado. Ya no puede llamarse honestamente un hombre de Dios. Merrin
ha viajado lejos de su Holanda natal en un desesperado intento de escapar
de los horrores que ha presenciado allí. Mientras camina sin rumbo por El
Cairo, es abordado por un coleccionista de antigüedades raras para que se
incorpore a una excavación arqueológica británica en la remota región de
Turkana en Kenia. Han desenterrado una iglesia bizantina en un estado
inexplicablemente perfecto como si hubiese sido enterrada el día en que se
terminó.
El coleccionista quiere que Merrin, un arqueólogo educado en
Oxford, encuentre una antigua reliquia oculta dentro de la iglesia antes
de que la descubran los británicos. Pero bajo la iglesia, algo mucho más
antiguo duerme, esperando a ser despertado.
La locura se apodera de los
aldeanos locales y del contingente de soldados británicos enviados para
vigilar la excavación. Merrin observa con impotencia cómo las atrocidades
de la guerra se repiten contra otro pueblo inocente atrocidades que había
rogado no volver a presenciar nunca más. La sangre de inocentes fluye
copiosamente sobre la llanura del Este de África, y el horror no ha hecho
más que empezar. En el lugar en que nació el Mal, Merrin verá finalmente
su auténtico rostro. |