|
Li Weixiong, vicepresidente del Comité de Población
y Recursos, destacó este dato en la reunión anual de la Conferencia
Consultiva de China, órgano asesor del Gobierno, y afirmó que se trata de "una
seria amenaza para la futura sociedad del bienestar que se quiere construir en
este país".
Añadió que la desproporción entre sexos en China, que
actualmente es de 116 niños nacidos por cada 100 niñas, es especialmente grave
en las zonas rurales, donde todavía prevalece la tradición de que es mucho más
"valioso" tener un hijo que una hija.
En el campo chino, sobre todo desde la instauración de la
política del hijo único, tener un varón significa asegurar el sustento de los
padres durante la vejez, mientras que la hija abandonará el hogar al casarse, y
además los padres deberán pagar una cuantiosa dote a la familia del futuro
marido.
Desde que el Gobierno de la superpoblada China aprobara la
política del hijo único, a finales de los años 70, la situación de las hijas en
el mundo rural ha empeorado, y ha tenido como consecuencia el abandono de niñas
recién nacidas en orfanatos o el aborto en caso de que se sepa que el bebé va a
ser de sexo femenino.
Aunque Beijing asegura que estos fenómenos están
disminuyendo, gracias a medidas como la prohibición de las ecografías, Li
reconoció hoy que el desequilibrio aumenta año tras año: 100/108 en 1982,
100/111 en 1990 y el actual 100/116 (la media mundial es 100/104).
Según el informe presentado hoy por el representante
gubernamental, la situación es especialmente dramática en las provincias del
extremo sur de China, Cantón y Hainan, donde nacen 130 niños por cada 100 niñas,
por lo que en unas décadas uno de cada cuatro hombres de la zona podría no
encontrar esposa.
Li Weixiong culpó de ello a "la existencia de viejas ideas
feudales y la falta de un sistema de seguridad social en el campo chino", y
advirtió que podría tener como consecuencia futura el aumento de la
prostitución.
Otro posible efecto negativo que apuntó Li será el aumento de
los "matrimonios mercenarios", en los que mujeres del campo son compradas
o incluso secuestradas para casarlas con campesinos que no conocen, en ocasiones
a miles de kilómetros de su hogar.
|