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foto AP |
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Agencias - Es parte de la cultura estadounidense: llega abril
y las pequeñas vacaciones de primavera -Spring Break- se convierten en el sur
del país en sinónimo de fiestas desatadas, alcohol cayendo desde una botella a
raudales en la garganta de hombres y mujeres, sexo a destajo, y por supuesto,
las famosas poleras mojadas, donde las chiquillas se pasean delante de voraces
orangutanes buscando el premio del concurso.
La “capital” del Spring Break se llama Panama City, en el norte de Florida, de
cara al Golfo de México. También San Diego, en California, Key West, en Florida,
y Corpus Christi, en Texas, acogen a esta masa de unos 500 mil estudiantes que
vienen, literalmente, a hacerse pedazos, según la revista alemana “Der Spiegel”.
Cada noche en Panama City, entran al hospital una docena de muchachos, algunos
intoxicados con alcohol, los demás con otras drogas. Incluso algunos mueren en
la aventura.
Y tras su paso, las calles de estos pueblos quedan convertidos en un dantesco
espectáculo que molesta a los lugareños.
Según el alcalde de Panama City, Lee Sullivan, “no puede ser que gente joven
corra desnuda por las calles en la noche. Quien lo encuentre divertido, debe
dejar que eso se practique en su propia ciudad”.
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