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Su juguetón perro Barney le trajo un espinudo problema al
presidente norteamericano George W. Bush. Y todo por un pescado vivo. Es que el
mandatario apareció pescando en un programa temático del canal “Outdoor Life
Network”. Su pecado, sin embargo, no fue ese, sino darle uno de los peces que
sacó de un lago texano a su can, para que este jugara e hiciera lo que quisiera
con él, según publicó el diario alemán "Der Spiegel". |
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“Este es el pescado de Barney. Yo siempre recojo un pescado
pequeño para él, porque le gusta mucho jugar con ellos”, dice en el video Bush,
quien de inmediato despertó la furia de agrupaciones ecológicas y,
particularmente, de PETA (People for the Ethical Treatment for Animals).
Ingrid Newkirk, presidenta de la asociación en Estados Unidos y eximia
pescadora, le mandó una dura misiva al jefe de Estado, en la que le pide matar
el pescado inmediatamente cogido, en vez de usarlo como juguete de su perro.
No contenta con eso, la mujer conmina a Bush a meditar sobre su relación con el
mundo animal y respecto “a la amistad frente a formas de vida más pequeñas, lo
que le permitirá gobernar mejor”.
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