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"Si cruentos liftings, lipoaspiraciones y demás carnicerías femeninas
caracterizaron a los menemizados años 90 con tal de retener la belleza y la
juventud, bien podría decirse que en estos raros años 00, la ciencia ha marcado
un avance notable: ya no hace falta un bisturí afilado y audaz para recuperar la
lozanía de rostros y cuerpos baqueteados. Ahora sólo con
acertados movimientos del mouse se consiguen maravillas que no se encuentran así
nomás en ningún quirófano. Y es más barato y siempre hay tiempo para echarse
atrás con algún efecto que no termina de convencer. El photoshop, un
artificio digital que actúa mágicamente sobre las imperfecciones de la
naturaleza y de la cirugía. Los estudios de fotografía y algunas revistas lo
utilizan con intensidad para hermosear detalles que la "espontaneidad" de una
foto no logra a pesar de toda su creciente parafernalia de luces, filtros y
demás. Se trata de escanear la foto en cuestión para "trabajarla" en la pantalla
de una computadora: allí se borran arrugas, se reducen cinturas y nalgas, se
marcan curvas; en una palabra: se pone y se saca cuanto sea necesario para que
el personaje en cuestión quede hecho un bombón", nos decía hace unos años el
periodista argentino Pablo Sirvén en el diario "La Nación".
Lamentablemente el uso y abuso de esta técnica por parte de los medios
impresos nos esta llevando a una imagen falseada sobre esas modelos que o
actrices que ocupan las portadas de decenas de revistas en nuestros
Kioscos.
Divas latinoamericanas han reconocido su adoración hacía este programa al que
ahora confían su aspecto. La actriz y cantante uruguaya Natalia Oreiro,
que solo cuenta con 28 años, es una de las grandes adictas a esta
herramienta de retoque publicitario. Su cara presenta muchos granitos y siempre
hay que pasarle la "aspiradora" del Photoshop para borrárselos, dicen expertos
del mundo "fotográfico.
Sin embargo, la cantante no solamente pide que le "eliminen" esas impurezas,
desea, además, que le refuercen el color de sus ojos, donde los quiere bien
verdes y que conjuguen con la turmalina, su piedra favorita.
La presentadora argentina de televisión Susana Giménez, dista de ser
tan delgada como se la ve en las revistas y tampoco tiene la piel tan lisa, ni
los tobillos tan finos. Este aspecto es conseguido a través del "todopoderoso"
Photoshop.
La actriz no deja jamás que ninguna revista publique una fotografía sin antes
pasar por el Photoshop. Algo semejante ocurre con la modelo Graciela Alfano,
quien es capaz de pasar cinco horas junto al ordenador de una redacción viendo
cómo retocan sus fotos .
Las zonas más modificadas son las caderas, las piernas, el abdomen, los senos y
son pocas las estrellas que se salvan del bisturí cibernético, ni siquiera la
top-model Valeria Mazza.
El programa también es un método excelente para eliminar la celulitis sin
necesidad de la mesoterapia, del drenaje linfático, de las cremas reductoras,
todo se borra con esta herramienta ofreciendo un excelente resultado que seduce
a los lectores y levanta la envidia de muchas mujeres que también buscan la
manera de obtener estos resultados.
Por eso, cuando la venezolana Fulop, Flavia Palmiero, Moria Casán o Soledad
Silveyra posan semidesnudas, con la piel tan sedosa como la de un bebé, no es
fruto de una dieta maravillosa ni de un estilizado cuerpo obtenido gracias a
muchas horas de gimnasia, sino que obedece al "mágico" Photoshop y por supuesto
al hábil "retocador" que es capaz de hacer maravillas con ese programa. |